El protagonismo de las ‘Leyendas del Madridismo” lo coge en
esta entrega uno de los mejores futbolistas de la historia, y uno de los más
grandes de las últimas décadas, Zinedine Zidane.
23 de junio de 1972, fecha que ningún
merengue debería desconocer, el día en el que en nuestra vecina Francia, en
Marsella, nacía el niño que se convertiría en leyenda del fútbol. Desde que era
pequeño fue un enamorado del fútbol, como cualquier niño en la pared de su habitación siempre tuvo colgado un
poster de Francescoli, su ídolo.
De origen argelino y con cuatro hermanos
mayores Zinedine era el más tímido de la familia pero también, al ser el menor,
el más caprichoso. Practicó desde muy pequeño bádminton, disciplina por la que
siente una gran afición. A los seis años se inició en el Judo, pero pocos años
después al ver a Francescoli jugar se enamoró del fútbol y por eso damos
gracias todos los aficionados al deporte rey. Su primer equipo fue el de su
barrio, “La Castellane”. Pronto se vio que no era uno más, y el US Sant-Henri
le fichó, dándole su primera licencia.
En el US ya se vislumbraba el jugador que
podía llegar a ser, era un diamante que había que pulir. El AS Cannes fue el
equipo que le ofreció la oportunidad de dar un paso definitivo en su carrera,
le dieron la oportunidad de poder desplazar a su familia con él mientras él
hacía la prueba para el club. La prueba no pudo salir mejor, el mismo Zidane
dice cuando se le pregunta por ello: “Fui
a Cannes para una semana y me quedé allí seis años”. Con sólo dieciséis
años le subieron al primer equipo, con el que acabó debutando a los diecisiete
frente al Nantes. Jugó en el primer equipo del Cannes durante cuatro años y de
ahí pasó al Girondins, donde pasó otros cuatro años y creció como futbolista.
En el equipo de Bordeaux ganó una Intertoto y fue subcampeón de la UEFA. Pero
Zizou quería más y él podía y debía dar mucho más. Había llegado su hora.
El 3 de julio de 1996, Zidane es
presentado como nuevo jugador de la Juventus de Turín. Venía de hacer una
decepcionante Eurocopa, pero pronto todos se olvidaron de aquello. Comenzaba
una época dorada para el francés que se reflejó en títulos, Ligas Italianas, Supercopa
Italiana, Supercopa de Europa y una Intercontinental. Se le resistió la
Champions League, llegando a jugar dos finales ante el Borussia y ante el
propio Real Madrid, en ambas partían como favoritos y en ambas la Juve cayó
derrotada.
Se quitó la espinita pronto, en 1998 se
proclama Campeón del Mundo con Francia e ídolo de Francia al marcar dos goles
en la final. Es en este momento cuando la figura de Zinedine Zidane se consagra
internacionalmente, ganando el Balón de
Oro y el FIFA World Player (que
ganó en otras dos ocasiones). Pero, además, en el año 2000 también levanta la
Eurocopa con Francia, siendo reelegido como Mejor Jugador del Mundo. Ahí llegó
a enamorar a Pelé que dijo de él: “Es el mejor de todos”.
Florentino Pérez es un enamorado más del
increíble futbolista galo, y tras sus grandes actuaciones le fichó para su “Madrid Galáctico”. El 10 de julio de
2001 es presentado con el Real Madrid, la unión del mejor jugador y el mejor
club del mundo se hacía efectiva por fin. Su traspaso se convirtió, hasta esa
fecha, en el más caro de la historia. Lo mejor la anécdota de cómo se cuajó el
fichaje. En una cena en Montecarlo, Florentino le pasó una servilleta a Zizou
en la que ponía en inglés si quería jugar en el Real Madrid, el mago francés la
devolvió con un escueto pero contundente ‘yes’.
Así se fraguó su fichaje, uno de los más importantes en la historia del club
blanco.
Le costó aclimatarse al juego de los
merengues, pero a veces lo bueno se hace esperar, aunque tampoco nos hizo
esperar mucho, al final de esa temporada nos regaló el más bello gol (para
muchos, como es mi caso) y no en cualquier partido, en una final de Champions.
15 de mayo de 2002, Glasgow (Escocia),
final de la UEFA Champions League 2001-2002, Bayer Leverkusen – Real Madrid,
pase de Roberto Carlos, Zizou se yergue sobre la punta de su pie derecho,
mientras con su pierna izquierda manda el esférico con una irrepetible volea a
la escuadra alemana.
A veces hace falta muy poco para entrar
en la historia, Zidane ya había entrado hace mucho tiempo, pero ese gol le
elevó a los altares de la historia del Real Madrid y al Olimpo de los dioses
madridistas.
Pero, Zizou es mucho más, pese a su
altura que le limita en ocasiones su velocidad, es elegante hasta la
perfección, sus ruletas y acrobacias eran el deleite de cualquier aficionado al
fútbol. Su técnica y su manejo del balón sobresalientes hacían de él un rival
difícil de marcar, puesto que si le defendían de cerca era capaz de regatear y
hacer “desaparecer” el esférico en un espacio pequeño de terreno, pero si le
daban espacios podía dar pases a larga distancia muy peligrosos. Era un jugador
muy ofensivo, capaz de desplegar su juego en varias posiciones del campo, lo
que hacía de él un jugador muy valioso para sus entrenadores. Sabía crear juego
en el centro del campo, pero era aún mejor finalizando jugadas. En definitiva,
un jugador único e irrepetible, uno de esos futbolistas que, con suerte, salen una vez cada
cien años.
En 2006, tras cinco años como jugador
blanco, se retiró del fútbol en activo. Pero en su despedida dejó claro que
quería seguir vinculado al Real Madrid en el futuro. Y así ha sido, en 2009 se
incorporó al equipo directivo del club merengue, convirtiéndose en asesor del
Presidente y embajador del club. Ya en 2011 pasó a ser el Director Deportivo
del equipo. En su persona se hace claro que no hace falta llevar en el club
toda la vida para ser un madridista total, y él lo es, por lo que liderará al
Real Madrid en los próximos años y aquí estaremos todos los espartanos para
defenderle y dejarnos que nos guíe a la gloria una vez más.
by
@lareinaDesparta





Enamorado de tu artículo.
ResponderEliminar¡Muchas gracias Carlos! y eso que se quedaron muchas cosas en el tintero, pero es que su leyenda es muuuy grande
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