El pasado
martes un ex muy querido para la familia madridista se lesionaba en Champions
con su nuevo equipo. Esteban Granero entró al campo por Rubén Pardo y salió
tristemente en camilla tres minutos antes del pitido final. La mala suerte se
cebaba con el canterano merengue, tiene el ligamento cruzado anterior roto y el
menisco lesionado, una de las lesiones más temidas por los futbolistas.
Seis meses le
esperan a Granero de recuperación, seis meses en los que estará lejos de una de
las cosas que más le gusta, jugar al fútbol. Seis meses en los que no podremos
ver a nuestro Pirata en su nueva aventura, pero en los que tiene que notar
nuestro calor y cariño porque si algo se ha ganado a lo largo de los años es
una legión de incondicionales por su profesionalidad, saber hacer y su gran
personalidad.
Granero no es
un futbolista al uso, siempre se le puede ver con un libro en sus manos, o en
sus redes sociales habla de cine de culto, más libros, series o música, él
mismo ha dicho: “Tanto en la música como
en los libros tengo especial predilección por los clásicos. Porque siempre
pienso que los clásicos lo son por algo, y siempre pienso que eso es algo que
tienes que leer. Y también me gusta leerme un best seller. No tengo el best seller
tan estereotipado, no estoy muy de acuerdo con la mala fama que pueden tener en
los ámbitos más culturetas”. Licenciado en Psicología, se le conocía como
el ‘Intelectual’ del Madrid, pero no fue por esto por lo que se ganó a la
hinchada vikinga, sino por su madridismo “salvaje”, vamos un madridista de los
pies a la cabeza, de esos que defiende al club por encima de todo y que “se
rompe la cara” por todos y cada uno de los que defienden nuestro escudo.
“Nietzsche decía que los enemigos son los que
hacen que mejores, que debes tenerles cariño. Cuando llega un jugador bueno en
tu posición es un aliciente”. Esta es la filosofía del Pirata y siempre la
ha llevado a la práctica, le hemos podido ver luchar frente a los mejores y
ganarse su huequito con todos y con cada uno de los entrenadores que tuvo en el
Real Madrid. Llegó a ser un fijo en el Getafe, allí podía haber sido titular
absoluto durante años, pero decidió volver a su casa, algo de lo que todos nos
alegramos porque nos permitieron ver a un verdadero vikingo, a un luchador, a
un jugador que nunca se da por vencido, que siempre quiere luchar, así lo dijo
él en una ocasión: “Creo que uno de mis
puntos fuertes es llevar bien la presión. No sabría ponerme un techo que no
fuera el más alto. No sería justo conmigo mismo y no sería justo con haber
estado toda mi vida desde que era muy pequeño entrenando y dedicándome al
fútbol”. Puso rumbo a Inglaterra, dejando a miles de madridistas con
lágrimas en los ojos, dulces porque se iba para seguir cumpliendo su sueño,
pero con una tristeza incalculable, se nos iba ‘uno di noi’, eso nadie lo puede
negar.
Esta temporada
volvía a España, el aluvión de mensajes de cariño en todas las redes sociales
no dejaba lugar a dudas, el Pirata es de esos jugadores que te gana, que vaya
donde vaya le sigues, te interesa por cómo quedó su equipo ese fin de semana y
por cómo había jugado él.
Ahora nos toca
devolverle todo lo que nos ha dado, toca demostrarle el cariño que con su
fútbol y su carácter nos dio a nosotros. Desde aquí te mando todo el ánimo del
mundo y que se cumpla lo que el Espartano hace unos días decía, que el sábado 5
de abril de 2014 os deis un abrazo como este:
Como tú mismo
has dicho, ahora empieza la batalla, y todos vamos a estar aquí para apoyarte
aunque sea con un post como éste. Y, por supuesto que la ganarás con creces
porque un Pirata vikingo como tú siempre alcanza la gloria final.



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