Todo en la vida tiene un límite, y mi paciencia con el
señor Íker Casillas se ha agotado. Si alguien espera que le culpe en estas
líneas de alguna eliminación o alguna derrota de esta temporada, que deje de
leer, porque no voy a hacerlo.
Soy creyente y defensor del “ganamos todos y perdemos todos”, pero,
para centrar la cuestión, recordemos el inicio de temporada.
En el comienzo de temporada Casillas no estuvo, ni de
lejos, a su mejor nivel. Y se puede decir sin tapujos, no pasa nada, todos
fallamos, pero hay que reconocer que tuvo errores que no ayudaron al equipo en
su pésimo comienzo de temporada, de todo el equipo digo, no solo de él.
Estando en forma y a su nivel, no voy a negar que es el
mejor portero del mundo, y no voy a dejar de reírme de quienes dicen que Valdés
es mejor portero que él. Pero cuando se lesionó, todos estaremos de acuerdo,
creo, en que no se podía ir a Manchester y a Barcelona con Adán y un portero
del Castilla, y por eso se fichó a Diego López, quien, en mi opinión, ha estado
a la altura de lo que supone la portería del Real Madrid, ha hecho partidos
fantásticos, y en algún partido ha fallado también, como todos. Por lo tanto,
si alguien lo está haciendo bien, no veo el motivo para que tenga que dejar de
jugar, y quien opine lo contrario, que me responda a lo siguiente: ¿qué
aliciente tendrían los suplentes en jugar bien, si saben que cuando se recupere
el jugador lesionado, van a volver al banquillo, sin importar los méritos que
hayan hecho? O, expresado en términos no futbolísticos, si en una empresa se
sabe quién va a ser el empleado del mes de antemano, ¿qué mensaje transmites al
resto? Pues que hagan lo que hagan y produzcan lo que produzcan nunca van a
llegar a conseguir serlo.
Hasta aquí, uno puede pensar que la primera línea de este
artículo no tiene sentido, pero sí que la tiene, claro que sí. Y es que ahora
vamos a analizar el aspecto extradeportivo.
Os aviso, como hacen en las páginas cinéfilas,
literarias, o de series cuando van a revelar parte de la línea argumental, que
a partir del siguiente párrafo no voy a ser benévolo, porque han sucedido
hechos demasiado graves como para no tenerlos en cuenta.
Os sitúo, en el año 2000, el año de la novena, Del Bosque
sentó a Íker Casillas a mediados de temporada. No sé los motivos, ni me
interesan, porque es una decisión técnica del entrenador. Lo que sí que sé es
que el señor Íker Casillas dejó perlas como “A mí me ha sentado la prensa” o
“entre Del Bosque y Hierro me limpiaron de la portería”. Faltó al respeto al entrenador
del Real Madrid, al capitán del Real Madrid y a un compañero (César, que fue
quien empezó a ocupar la portería). Muchos, entre los que me incluyo, lo
pasamos por alto, ya que tenía 19 años y fue muy importante, incluso vital, en
la consecución de la novena. Para mí fue aún más complicado, ya que César era
uno de mis jugadores preferidos, pero lo hice. Os invito a que veáis un vídeo, para que os hagáis una idea de lo que vivió César, y de lo que debe de
estar viviendo Diego López. No os confundáis, no culpo a Casillas de ello, pero
sí a sus defensores radicales, como los que se os acaban de venir a la mente: para más datos, buscad en YouTube un vídeo llamado "Discusión entre César y Roncero", disculpad que no pueda ponerlo aquí, por problemas de capacidad y duración.
Cuando don Raúl González Blanco dejó el Real Madrid e
Íker asumió la capitanía, en mi opinión, comenzó la debacle, ya que le viene demasiado
grande. Este brazalete ha sido portado por leyendas como Di Stéfano, Gento,
Santillana y Raúl, entre otros, y
ninguno de ellos ha dejado tanto que desear como capitán de la institución.
Suscitó mucha polémica la llamada a Xavi, para “hacer las
paces”, y pienso que se equivocó. Se equivocó porque el Real Madrid no tenía
que pedir perdón por nada de lo sucedido en aquel partido. Es decir, que hubo
gente como Arbeloa, Xabi Alonso, como Cristiano Ronaldo, entre otros, que
fueron vejados por el equipo y entrenador a cuyo capitán llamó posteriormente,
y eso no está bien. Y os recuerdo que en ese partido, al margen de
individualidades se ninguneó al Real Madrid.
No se puede estar en misa y repicando, porque esa forma
de ser es una de las razones por las cuales Guardiola no nos cae bien, sí, es
muy guardiolista eso de dar una imagen de perfecto yerno, de español modélico y
luego clavarla por la espalda. Me parece que eso no es digno del portador del
brazalete de capitán del Real Madrid.
Y lo que está sucediendo este último año me parece que no
tiene nombre, y de ahí el título de este artículo, estoy harto. Me parece que
ha tirado piedras contra “su equipo”. No digo que haya sido el único, porque
tampoco lo sé con certeza, pero, sinceramente, esperaba más del capitán del
Real Madrid. Si cualquiera te pregunta que si estás contento con la marcha de
tu entrenador un capitán del Real Madrid no puede contestar con un escueto
“sí”. Sé que habría más cosas que poner, pero todos sabéis por dónde voy. Soy
una persona muy paciente, excesivamente paciente, de hecho, pero como dije al
principio, todo tiene un límite, que no es rebajable con regalar camisetas a
los aficionados de detrás de la portería cuando te has visto suplente.
La última se produjo ayer, con esta foto y el siguiente
texto: “Me gustan las pipas con sal”
No sé qué significa, ni me importa. Pero sabiendo lo que
hay, un capitán está para unir y no para que alguien interprete eso de una
determinada forma y, encima, sirva para desunir.
Como habréis observado, no he entrado a valorar si es o
no el filtrador, porque no tengo evidencias, y, aunque todo apunta a él, no voy
a acusarle sin más pruebas que la palabra de un periodista, aunque todo parezca
encajar. Eso sí, el día que se demuestre, si llega a demostrarse, no tendré
ningún tipo de piedad con él en el artículo que le dedicaré, o, dicho vulgarmente,
no se irá de rositas, no conmigo.
Cuando asumió la capitanía, como he dicho, pensé que le venía
grande, no por su calidad como guardameta, que es indudable e innegable, sino por su
comportamiento (anterior) fuera del terreno de juego. Después de este año, me
ha demostrado que estaba en lo cierto.
No sé si sabréis que, además de Del Bosque, que le sentó,
nunca ha sido demasiado del gusto de Florentino, que, en su anterior etapa,
trató de fichar a Buffon, y no lo consiguió por poco.
Soy de la opinión de que en el fútbol, así como en la
vida, no es tan importante rodearse de los mejores, como rodearse de gente en
la que puedas confiar. Y no lo digo yo, podéis ver unas declaraciones de Carlo
Ancelotti diciendo esto mismo y, si tenéis imaginación, imaginad dónde hubiesen puesto en Apple a Steve Jobs si hubiese llamado a su amigo de Microsoft para disculparse, o si
se le acusase de haberle contado a ese mismo amigo (aun sin tener pruebas) cómo funciona el chip A5 de los
iPhone.
En definitiva, quiero decirte, Íker, dos cosas: primero, que
te has creído por encima del escudo, y eso, ni don Alfredo Di Stefano (a quien
don Santiago Bernabéu, que en paz descanse, echó cuando dijo "o Miguel Muñoz o
yo") y segundo, que me has decepcionado mucho, te admiraba en tu totalidad, pero
te me has caído como persona. Sigues siendo, siempre que estés a tope, el mejor
portero del mundo, incluso con un solo brazo eres mejor que muchos porteros que
hay por ahí. Pero para portar el brazalete del Real Madrid hace falta algo más,
algo que tú has demostrado que te parece secundario. Y eso sí que no.
By @CarlosCorraliza







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