Cuarta final entre españoles en Roland
Garros, octavo final para Rafael Nadal, la oportunidad de ganar un Grand Slam
para David Ferrer. Los focos de todo el mundo puestos en París, en la Philippe
Chatrier, en la bendita arcilla parisina. Un país orgulloso de tener a sus dos
mejores tenistas en la final.
La felicidad no podía ser completa, uno
de nuestros dos guerreros se tenía que quedar a las puertas de la gloria. La cruz
le tocó esta vez a un Ferru gigante, que ha hecho un torneo espectacular, sin
ningún pero, sólo ha tenido la mala suerte de tener enfrente en la final a Rafa,
según el propio David: “El mejor de todos”.
Todo lo que se pueda decir del partido de
Nadal hoy sería poco, desde el primer momento, jugó largo y dio derechas
imposibles para uno de los mejores sino el mejor restador del circuito, David
Ferrer. El de Jávea salió a la pista a luchar y convencer a todos que era
posible vencer al rey de la tierra batida, pero Rafa tenía una cita con la
historia a la que no iba a faltar. Dos horas y 16 minutos. Tres sets: 6-3, 6-2
y 6-3. 59 partidos ganados en la tierra batida de París. Ocho Roland Garros.
Primer tenista en conseguir ocho veces un ‘Grande’. El rey de la tierra batida.
El rey de París. La Leyenda: Rafael Nadal.
David se puso con un 3-2 a favor en la
primera manga, pero a partir de ahí comenzó el show de Rafa, dejando un 6-3 en
el set inicial y un 3-0 en el segundo. Llegando a colocar en el marcado un 5-1,
Ferru logró ganar un segundo punto en esa manga, pero el 6-2 ya era una
realidad y el desenlace de la final ya estaba escrito. Aún así, pudimos ver el
mejor intercambio de golpes entre ambos tenistas, 29 en total que acabó
llevándose el de Manacor y se pudo leer en los labios de David: “Lo de este tío es increíble”.
Sirviendo para
ganar el partido, Rafa hizo un gran primer saque que resto Ferrer pero hoy era
el día de Nadal que con una gran derecha cruzada a contrapié se coronaba por
octava vez en París.
La clave del partido puede ser el mal
porcentaje de puntos ganados del alicantino con sus segundos servicios, tan sólo
un 25%. Un dato que te hace perder no solamente un partido sino una final,
porque Rafa no perdona.
La anécdota, el espontáneo que saltó a la
pista con una máscara y una bengala reivindicando cuestiones políticas
francesas.
Nueve finales en 2013, siete de ellas
conquistadas. Su duodécimo Grand Slam, su 57º torneo vencido, 42 de ellos sobre
la tierra batida. Durante estos días mucho se ha escrito pero me quedo con esta
frase: ‘El tenis en tierra batida es un
deporte en el que juegan dos y siempre gana Rafael Nadal’.
Llegó el momento de la entrega de
trofeos, Usain Bolt salía a la Philippe Chatrier para entregarlos. Emotivos discursos
de ambos tenistas, que se regalaron sinceros halagos, la amistad siempre ante
todo. Himno de España, Nadal no podía evitar que las lágrimas anegasen sus ojos
y los de media España y medio mundo, sus pucheros nos marcaban el camino y, por
supuesto, su particular seña de identidad, su mordisquito a la Copa de los Mosqueteros.
Ahora cambiamos de superficie, Rafa por
recomendación médica no estará sobre la hierba de Halle, pero le esperamos
ansiosos en Wimbledon, la leyenda continúa…
¡VAMOS RAFA!
by
@lareinaDesparta



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